Crece la venta ilegal de bienes culturales y de falsificaciones en internet.

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Ha crecido durante la pandemia el tráfico transnacional de bienes culturales, la financiación del terrorismo mediante obras de arte y la delincuencia organizada por internet

(Fuentes Telam –  Joëlle Garrus / AFP) Los sitios web dedicados a subastas de obras de arte y bienes culturales, así como las redes sociales, han aumentado el tráfico ilícito de bienes culturales durante la pandemia, según alertaron varios expertos del sector según una investigación de la agencia de noticias AFP:

El chileno Ernesto Ottone Ramírez subdirector general de cultura para la Unesco, en declaraciones a AFP consideró que «la pandemia es un flagelo» además de que hay «más saqueos, menos información, menos misiones, menos controles».

«En 2019, había unos 90 grupos en Facebook dedicados al comercio de bienes culturales, con unos 300.000 usuarios, según cifras del Proyecto Athar (Antiquities Trafficking and Heritage Anthropology Research)»..

Actualmente hay unos 130 grupos, muchos en árabe, y más de medio millón de usuarios, según el codirector de la ONG, el sirio Amr Al-Azm.

El proyecto Athar investiga el submundo digital del tráfico transnacional, la financiación del terrorismo y la delincuencia organizada y esta afiliado a la Iniciativa de Protección del Patrimonio (The Day After Heritage Protection Initiative) y es socio de la Alianza para Contrarrestar el Crimen en Línea, informan en su página web.

El Cintoc (Center on Illicit Networks and Transnational Organized Crime) ha denunciado que el crimen organizado utiliza las plataformas sociales como Facebook, WhatsApp, Instagram y Messenger para las transacciones ilegales.

Por otro lado, la Organización Mundial de Aduanas también también observó en los últimos meses «un aumento del tráfico ilícito en internet», en particular de mercancías falsificadas.

«La Interpol no tiene pruebas de un aumento de las excavaciones ilícitas. Pero podemos suponer que cuando se pone toda la energía en mantener la seguridad, cuando hay menos patrullas, especialmente en los sitios arqueológicos a menudo alejados de las ciudades, las otras áreas están menos cubiertas», señaló Corrado Catesi, coordinador de la unidad de Obras de Arte de la Interpol.

Ya en la videoconferencia del 26 de junio, en la reunión de expertos en línea sobre la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales durante la Covid-19, Ottone Ramírez había declarado que «todos debemos redoblar nuestros esfuerzos para luchar contra esta lacra mundial» y en se cuestionó en esa reunión «la función de plataformas giratorias del tráfico ilícito de objetos históricos desempeñada por Facebook, eBay y otros sitios web», relata el periodista Tom Tom Mashberg en su artículo «Las redes sociales, nuevo Dorado de los traficantes», publicado por la Unesco.

Mashberg sostiene que «los sitios web dedicados a subastas de obras de arte y bienes culturales, así como las redes sociales, se han convertido desde hace algunos años en centros de intercambios de traficantes del mercado ilegal del arte. Aunque algunas plataformas de servicios, como Facebook, han proscrito muy recientemente el comercio de antigüedades, todavía queda mucho por hacer para para regular las actividades clandestinas de quienes lucran y hacen negocios ilícitos a escala mundial».

A su vez, el 14 de noviembre de 1970 fue aprobada por la Conferencia General de la Unesco la Convención sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, exportación y transferencia de propiedad ilícita de bienes culturales. La misma que cumple 50 años este año, proporciona un marco internacional para la prevención del robo y el saqueo y la restitución y el retorno de los bienes culturales robados, en paralelo con otros avances en la lucha contra el tráfico ilícito, informa Unesco.

Museos abandonados

En todo el mundo, “las prioridades de salud han dejado en segundo plano la protección del patrimonio”, según Ottone.

El confinamiento ha dejado a museos y sitios arqueológicos en todo el mundo apenas custodiados, dejando sus tesoros a la merced de los traficantes – individuos, redes e incluso grupos terroristas.

En Holanda, un Van Gogh fue robado a finales de marzo de un museo cerrado al público dos semanas antes. “El ladrón llegó en una moto, rompió la puerta y ¡se fue con el lienzo! (…) Para mí, este es el mejor ejemplo de crimen contra la propiedad cultural durante el confinamiento”, dijo Corrado Catesi.

Sin embargo, según los expertos la mayoría de robos durante este período se harían a través de excavaciones en el mundo árabe pero también en África subsahariana y América Latina.

“A menudo los ladrones se llevan fragmentos de objetos. Así que, además, hay una destrucción”, deplora Ottone.

“La catastrófica destrucción de los antiguos zocos de Alepo en 2012 acaparó los titulares, pero en realidad la mayor destrucción proviene de los saqueos”, dice Amr Al-Azm, profesor de la Universidad Estatal de Shawnee, en Ohio, Estados Unidos.

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