Debate Trump vs. Biden, entre la política y el reality show

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Todo listo para un reality show que pretende ser un hecho político.

Antes de convertirse en el 45º presidente de Estados Unidos, Donald Trump (Nueva York, 1946) ya era conocido en todo el país como El Donald, el presentador de The Apprentice (El Aprendiz), un reality show que venía a ser algo así como la versión Operación Triunfo de los empresarios.

El show vacío de contenidos y la política vacua se dieron la mano y Donald llegó a ser uno de los hombres más poderosos del mundo. Hoy el show y la política vuelven a encontrarse en el debate entre el experimentado mediático Donald y el políticamente correcto Biden.

Será el primer enfrentamiento «cara a cara» frente a la cámara devoradora de la televisión, que promete marcar el ánimo (no las ideas) durante la recta final de la campaña electoral.

El ring mediático estará en la ciudad de Cleveland, un Estado clave de Ohio, que ha extremado las medidas de seguridad para el primero de los tres debates entre los dos candidatos; un show de 90 minutos, donde el tramposo Trump tratará de arrastrar al barro a su rival. Es que Donald es muy hábil en decir con tono de verdad irrefutable la mentira más absurda que pueda imaginarse, o de descalificar a su rival por su avanzada edad, aunque Biden sólo tenga tres años más que él.

Biden, por su parte, tratará de demostrar, como si hiciera falta demostrarlo y a alguien le importase, que Trump es un farsante, que de acuerdo a su declaración de ganancias ante el fisco, o no es un empresario exitoso que sólo ha tributado menos que una enfermera, o bien un evasor corrupto, pero le será muy difícil escapar de la regla del show de excitar a la audiencia, antes que ofrecer soluciones concretas a los problemas de sus votantes.

Sobre la pandemia se dirá de un lado que fue un éxito, del otro que las muertes era evitables. De la economía se dirá que «veníamos bien pero pasaron cosas» del otro lado dirán que era el viento de cola que le dejó Obama y sobre la seguridad se dirá que las cifras del delito bajaron y del otro lado dirán «no puedo respirar» Y es que no se trata de ofrecer propuestas políticas y análisis serios, se trata meramente de emocionar, conmocionar y ganar simpatías, entonces la razonabilidad de los discursos será la gran ausente esta noche de varietté.

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