Día Internacional de los pueblos indígenas | «COVID-19 y la resiliencia de los pueblos indígenas» 

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Cada  9 de agosto, desde 1990 se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo. El tema de este año es  «COVID-19 y la resiliencia de los pueblos indígenas» 

 El 9 de agosto de 1982, el Grupo de Trabajo sobre las Poblaciones Indígenas de la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos de Naciones Unidas, celebró su primera reunión. Ocho años después, la Asamblea General estableció esa fecha como Día Internacional de los Pueblos Indígenas, siendo el antecedente histórico de este aniversario.

El tema de este año impuesto por las Naciones Unidas es  «COVID-19 y la resiliencia de los pueblos indígenas» 

Si bien los orígenes exactos de COVID-19 aún no se han confirmado, los investigadores conocen bien el vínculo entre el daño ambiental y las pandemias. Pero hay otro grupo de expertos que se han estado preocupando por la amenaza de una pandemia incluso antes de COVID-19: los pueblos indígenas. Gracias a sus conocimientos tradicionales y su relación con el mundo natural, saben desde hace tiempo que la degradación del medio ambiente tiene el potencial de desencadenar enfermedades.

A medida que luchamos contra la propagación de la pandemia, es más importante que nunca salvaguardar a estos pueblos y sus conocimientos. Sus territorios albergan el 80% de la biodiversidad del mundo y pueden enseñarnos mucho sobre cómo reequilibrar nuestra relación con la naturaleza y reducir el riesgo de futuras pandemias.

Además, los pueblos indígenas están buscando sus propias soluciones a esta pandemia. Están tomando medidas y utilizando los conocimientos y prácticas tradicionales, como el aislamiento voluntario y el cercamiento de sus territorios, así como medidas preventivas, difundidas y abordadas en sus propias lenguas.

Una vez más, nos muestran su capacidad de readaptación. Es por ello que el tema de este año con motivo de la celebración de su Día Internacional es «COVID-19 y la resiliencia de los pueblos indígenas»  pero lo cierto es que las comunidades indígenas se enfrentan a una serie de desafíos de base, siglos de olvido y la desafortunada realidad de la pandemia de COVID-19 que empeoran aún más estos problemas.

Estos pueblos experimentan desde siempre un acceso deficiente a la atención sanitaria, tasas significativamente más altas de enfermedades transmisibles y no transmisibles, falta de acceso a servicios esenciales, saneamiento y otras medidas preventivas clave, como agua limpia, jabón, desinfectante, etc. Asimismo, la mayoría de las instalaciones médicas locales cercanas, si es que las hay, suelen estar mal equipadas y carecen de personal. Incluso cuando los pueblos indígenas pueden acceder a los servicios de salud, pueden enfrentarse al estigma y la discriminación. Un factor clave es asegurar que en esas instalaciones se presten servicios en lenguas indígenas y, según proceda, en función de la situación específica de los pueblos indígenas.

Los estilos de vida tradicionales de los pueblos indígenas son una fuente de resiliencia, pero llevan siglos afrontando la inseguridad alimentaria, como resultado de la pérdida de sus tierras y territorios tradicionales, en manos de grandes monopolios del agro que les provoca la pérdida de sus medios de vida tradicionales, que a menudo se basan en la tierra, con ocupaciones tradicionales y economías de subsistencia. La situación de las mujeres indígenas, que suelen ser las principales proveedoras de alimentos y nutrición para sus familias, es aún más grave.

Especialmente ahora, nos necesitan. Especialmente ahora, realmente los necesitamos.

Pero entendamos que los pueblos indígenas son la primera línea de defensa para nuestra triple crisis planetaria de pérdida de biodiversidad, cambio climático y desigualdad. Poseen tierras que representan el 80% de la biodiversidad restante de nuestro planeta, así como el 17% de las reservas forestales de carbono del mundo. Su cuidado ralentiza la deforestación hasta siete veces. Reduce la pérdida de biodiversidad y las emisiones de gases de efecto invernadero, una cuarta parte de las cuales se liberan por la deforestación y el uso de la tierra.

A pesar de los mejores esfuerzos de los pueblos indígenas del mundo, el año pasado el planeta perdió un área de bosque tropical primario,del tamaño de un campo de fútbol, cada seis segundos, gran parte de él en territorios indígenas. Se enfrentan a una elevada intimidación. Y corren el riesgo de caer en una pobreza aún más profunda en un momento en que representan casi el 19% de los pobres extremos del mundo

(Fuente Naciones Unidas)

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