El Museo de Arte Moderno inaugura la exposición «Nicanor Aráoz: sueño sólido»

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(Telam) El Museo Moderno inaugura hoy la exposición «Nicanor Aráoz: sueño sólido», un paisaje con cuatro grandes piezas que ponen en escena diversos procesos de rehabilitación, y hacen eje en las preocupaciones del artista por cómo el ser humano padece, habita y se relaciona con un mundo inestable y en tensión.

Las obras de Aráoz nos vuelven testigos de su preocupación por cómo el ser humano padece, habita y se relaciona con un mundo inestable y en tensión. Para abordar estos temas complejos, recurre sistemáticamente a Internet, entendiendo a la web como un sueño colectivo y social o un archivo surrealista veloz, del que toma elementos tan diversos como la estética del animé, el diseño de marcas comerciales, el universo de la rave y sus ritos, los universos ficcionales de los videojuegos, la poesía existencial, las tradiciones místicas y las formas de los organismos biológicos, sobre todo las asociadas con lo monstruoso.

En Sueño sólido, al proyecto creado especialmente para las salas del Museo Moderno, Nicanor Aráoz le dio forma a un paisaje con cuatro grandes piezas que ponen en escena diversos procesos de rehabilitación. Conviven en el espacio la capacidad regeneradora de una floración, la delicadeza de la cerámica o la emotividad de la música vintage que reproduce una rockola con las energías destructivas de los tornados, la violencia de la guerra y la agresividad de los materiales sintéticos, como el poliuretano. Si en varias de sus exposiciones anteriores Aráoz había trabajado sobre las pulsiones reprimidas –el crimen, la sexualidad, la tortura–, aquí el artista se aleja del relato traumático y se pregunta por la posibilidad de existencia de nuevas formas de vida que reúnan la tecnología y la naturaleza.

Aráoz (Buenos Aires, 1981) investigó para esta muestra las formas del cuerpo humano para crear imágenes en las que el cuerpo se deshace y se recompone al enfrentarse a la violencia, al desenfreno y al erotismo, a través de diferentes procesos de metamorfosis.

«Sueño sólido», curada por Lucrecia Palacios, es un proyecto creado especialmente para las salas del Museo Moderno y si en exposiciones anteriores Aráoz había trabajado sobre las pulsiones reprimidas –el crimen, la sexualidad, la tortura–, aquí se aleja del relato traumático y se pregunta por la posibilidad de existencia de nuevas formas de vida que reúnan la tecnología y la naturaleza, precisaron los organizadores.

La muestra puede verse en el museo, ubicado en Av. San Juan 350, hasta el 21 de febrero con entrada gratuita y reserva previa en https://entradas.museomoderno.org/, según lo establecen los protocolos implementados por la pandemia de coronavirus.

Además hasta el domingo, puede verse en la fachada del Moderno la obra emblemática «Basta de contaminar» del artista argentino Nicolás García Uriburu, que abre un puente entre la programación digital y la experiencia física en el museo, que marca el inicio de un nuevo formato híbrido del Museo Moderno.

La iniciativa se enmarca en el programa digital que el Museo desarrolla durante esta quincena, bajo el título «¡Basta! El arte frente a la crisis ambiental», con el que invita a reflexionar sobre la crisis climática y a repensar los términos de la justicia ambiental y social, desde la plataforma Museo Moderno En Casa.

La obra exhibida es una pieza central del legado de García Uriburu y es un telón de 5 x 15 metros producido para la coloración del Riachuelo realizada en colaboración con Greenpeace en 1999, y pertenece a la colección Azul García Uriburu.

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