«Fake famous» Cuando no todo es lo que parece en redes sociales

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Un documental abre el debate sobre el alcance de la influencia cuando no todo es lo que parece en redes sociales.

(Telam) El documental «Fake famous» de HBO indaga en las estrategias y la artificialidad que rodea a los influencers y devela de qué está hecha esa nueva fama. Consultados por Télam varios especialistas reflexionan alrededor del fenómeno: ¿Los influencers muestran una vida que no tienen, hacen de eso un negocio y crean un modelo aspiracional difícil de alcanzar? ¿O Instagram favorece la creación de un ecosistema artificial al hacer la vista gorda porque el negocio es más estructural?.

Un cuerpo torneado a fuerza de una estricta rutina de ejercicios y alimentación fit, la puesta del sol en una isla exclusiva en el Mediterráneo o una piel sin poros tras el éxito de una rutina de cuidado. Si los influencers se valen de filtros de imágenes, de compra de seguidores y de puestas en escena para crear un contenido que se convierte en deseable para millones, queda en jaque qué es realmente lo deseable para millones, según explora el flamante documental «Fake Famous».

¿En qué medida lo falso en las redes sociales puede tener un efecto similar al de las fake news en el campo de la información? “Hay bastante discusión entre quienes estudian las fake news sobre qué consecuencias tienen. La información falsa puede tener una serie de consecuencias negativas en democracia, pero el campo aún no ha descripto consistente, sistemática y empíricamente las condiciones bajo las cuales esta información tiene importantes efectos sociales´”, repasa la politóloga y Eugenia Mitchelstein.

La licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires cree que con la fama falsa parece suceder algo similar. “A priori, parece malo que se puedan comprar seguidores y aparentar tener ´engagement´, pero el documental no termina de especificar por qué ¿Por qué se mueve mucha plata? Parece hacer un argumento sobre chicos y chicas menores de edad, y ahí si, tiene más sentido preocuparse por la intimidad y la privacidad. ¿Pero por qué sería un problema que un adulto simule un viaje en avión?” reflexiona y advierte que el discurso distópico sobre redes sociales se concentra en las consecuencias negativas, pero no explora por qué millones de personas las usan, las disfrutan, y cuando ya no les interesa más, se van.



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