Golpe y Represión en la Región

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La disputa por los recursos naturales convulsionan a la región.

Por Alejandra Iglesias

Con el pasar de los acontecimientos quedó más claro cuál es la posición de los Estados unidos con respecto a la región y lo que son capaces de hacer con tal de llegar a sus objetivos. Si quedaba alguna duda  todas se fueron aclarando en el devenir de los acontecimientos, las situaciones se suceden tan abrupta y precipitadamente que no podemos dudar ante el primer indicio.

Hoy nos enfrentamos a una batería de instrumentos y de actores sociales, políticos y económicos que intervienen al que se le suman religiosos fundamentalistas.

No es la primera vez que se utilizan los símbolos religiosos para justificar actos anti-democráticos, vandálicos y con un fuerte contenido xenófobo y racista. Esto ha sucedido a lo largo de la historia de la humanidad pero golpea fuerte cuando los vemos suceder en pleno siglo XXI.

¿Cuál es el significado de estos hechos en el contexto mundial? Intentaremos despejar esta madeja de situaciones para tratar de entender que sucedió y que puede suceder.

Hasta hace muy poco la región no presentaba demasiados conflictos, era bastante homogénea en lo ideológico y no significaba un reto importante para los intereses norteamericanos con la excepción de Venezuela. Para dar sólo algunos ejemplos en nuestro país con Mauricio Macri, en Chile con Piñera, en Brasil con Bolsonaro sus gobiernos eran afines.

Pero de forma imprevista Chile comenzó a convulsionarse y lo que comenzó como una protesta de los estudiantes por el aumento del boleto del metro termino con miles de personas en las calles con demandas insatisfechas de todo tipo: en salud, educación, jubilación, El modelo chileno tantas veces elogiado, en los números macro, no se traducía en mejoras para la población.

Miles y miles de manifestantes tomaron las calles de forma pacífica y son reprimidos salvajemente por las fuerzas de seguridad tanto los carabineros como los militares que salieron a la calle luego de que el presidente Piñera decretara el Estado de excepción. Aún hoy sigue sin resolverse la situación con 26 muertos y cientos de detenidos, torturas, encarcelamientos, vejaciones a mujeres, destrozos e incendios que en una primer momento la prensa le adjudicó a los manifestantes,  pero pasado los días se vio claramente que los provocadores eran las propias fuerzas de seguridad.

Sin embargo el presidente no sólo no renuncia sino que toma medidas tibias que no resuelven la situación de la mayoría de la población chilena que debe tomar crédito para sobrevivir. El caso chileno es la acumulación de la riqueza en el 1% de la población con una desigualdad que ya lleva 40 años.

Paradójicamente está el caso de Bolivia, que luego de las elecciones en donde había una clara ventaja de Evo Morales, el gobierno re-electo fue derrocado y obligado a renunciar por un alzamiento policial acompañado de las fuerzas armadas que le piden la renuncia bajo la amenaza de derramamiento de sangre. No sólo tuvo que renunciar sino que inmediatamente comenzó una caza de brujas brutal en donde el mismo Evo tuvo que ser exiliado en México. Para no desviar la discusión de lo que realmente importa yo me pregunto ¿Cómo es posible cuando hace más de un mes que los chilenos están  en la calle que Piñera aún no haya renunciado? y Evo por mucho menos termine exiliado?

Pero además ¿qué democracia vive Bolivia? Cuando se auto-proclama presidente la senadora Jeanine Añez de un gobierno impuesto por la fuerza en una Asamblea Constituyente que fue una farsa, sin quórum porque a los representantes de la oposición no solo no los dejaron ingresar, sino que además fueron perseguidos y amedrentados con acciones de persecución y amenaza a sus familiares. Y nos encontramos con un sector político-empresarial de blancos que además desprecian a su pueblo indígena y reivindican sus hechos invocando a Dios y con una biblia en la mano. Si no fuera que lo estamos viendo creeríamos que estamos en la época de la inquisición.

Resumiendo Chile y Bolivia son las dos caras de una misma moneda pero con un mismo objetivo. En Chile Piñera representa los intereses de la clase acomodada chilena y es el títere perfecto de los intereses norteamericanos, en cambio en Bolivia Evo representa a las grandes mayorías indígenas saqueadas y postergadas por siglos, y se atrevió a nacionalizar el gas principal recurso del país, sin contar la reserva de litio más grande del mundo que posee este país.

En lo local estos sectores privilegiados por tantos años de saqueo al pueblo boliviano suelen ser los más violentos cuando “consideran” que han tocado sus intereses. No sólo son violentos y revanchistas sino que representan un pensamiento ultra conservador que se siente superior al resto, por su condición de blancos, religiosos y ricos. Una combinación explosiva que aún sufre Latino américa. No hay discusión posible: lo sucedido en Bolivia es en todas sus formas un Golpe de Estado tradicional pero con algunas variantes de los tiempos actuales. Se habla de “sedición” contra la prensa local y extranjera, se persigue a los manifestantes, se mata, se tortura, se humilla y se desprecia la cultura ancestral adjetivándola de anti-cristiana y todo sucede ante la mirada indiferente de la comunidad internacional. En Bolivia NO HAY ESTADO DE DERECHO.

Caos en los dos países provocados por aquellos que defienden los intereses las empresas norteamericanas sobre la soberanía de los pueblos sobre sus recursos naturales, con los mismos cómplices de siempre, la oligarquías terrateniente locales, y con un alto componente religioso, xenófobo y racista.

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