Un tribunal de Reino Unido ha rechazado este lunes la extradición a EE.UU. del fundador de la plataforma WikiLeaks, el australiano Julian Assange,  al considerar que sería perjudicial para su salud mental.

Al pronunciar su dictamen en la corte penal londinense de Old Bailey, la jueza Vanessa Baraitser consideró «demostrado» que el australiano de 49 años presenta riesgo de suicidio y podría quitarse la vida si es procesado en EE.UU., donde probablemente sería retenido en condiciones de confinamiento por 175 años.

Inmediatamente la fiscalía británica en representación del gobierno de los Estados Unidos afirmó que apelará la medida, por lo que la jueza de primera instancia deberá decidir en breve si deja a Assange en prisión preventiva mientras dura el nuevo proceso legal o si lo pone en libertad.

La jueza Vanessa Baraitser ha puesto a salvo la libertad de prensa. Los dictadores del mundo esperaban ansiosos que el periodista sea remitido a Estados Unidos y que, quienes se dicen los custodios de la democracia en el mundo, lo condenasen a prisión de por vida.

Paradójicamente los Estados Unidos, que se autoproclama custodios de la democracia en el mundo, ha obtenido durante 2020 un número récord de periodistas arrestados en Estados Unidos, con al menos 117 casos verificados de periodistas arrestados mientras cumplían tareas periodísticas.

Assange estaba actuando como periodista bajo el derecho a las protecciones de la Primera Enmienda de la libertad de expresión, al publicar documentos filtrados que exponían irregularidades militares de EE. UU. Irak y Afganistán, detenciones extrajudiciales en la prisión de Guantánamo, en la isla de Cuba, y cables diplomáticos que comprobaron abusos de derechos humanos en todo el mundo por parte de los Estados Unidos. Un video publicado por Assange mostraba cómo, desde un helicópteros de combate estadounidense, disparaban contra civiles en Irak en 2007, matando a una docena de personas desarmadas, incluidos dos periodistas de la agencia de noticias Reuters.

La defensa del periodista, coordinada a nivel internacional por el exjuez español Baltasar Garzón, denunció en el pasado que el presidente estadounidense Donald Trump quería hacer con él un castigo «ejemplar» en su «guerra contra los periodistas de investigación» y que Assange no tendría un juicio justo en Estados Unidos.

Freedom of the Press Foundation (FPF) que es una organización sin fines de lucro,que trabaja por custodiar la libertad de prensa en el mundo, en la voz de su director Trevor Timm, reclamó que se cumpla la primera enmienda de la constitución estadounidense que garantiza la libertad de prensa para los periodistas.

Por su parte, el abogado penalista estadounidense, Eric Lewis, expuso en su momento ante la corte londinense, el móvil político que hay detrás de un procedimiento judicial que, según recordó, se basa en «hechos que ya se conocían desde 2012» y que la administración del presidente Barack Obama rechazó procesar. «El procesamiento de Julian Assange forma parte del esfuerzo de Trump para desviar la atención de la ayuda que le prestó WikiLeaks… Quiere encarcelar a Assange para silenciarlo», declaró por video conferencia ante la jueza Vannesa Baraitser, que acaba de rechazar el pedido de extradición del periodista a los Estados Unidos.

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