Larreta tendrá la foto de la vuelta a clases presenciales sin haber hecho los deberes.

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Escuelas de CABA sin condiciones mínimas para iniciar clases presenciales.

Por Roberto Famá Hernández

Está claro que la educación pública nunca fue prioridad del Gobierno Porteño desde el primer día de la llegada de Mauricio Macri a la Jefatura de Gobierno. No se ha invertido en realizar nuevas escuelas ni en mantenimiento de las existentes como se debía hacer y la falta de vacantes obligó a dar clases en aulas con más de treinta estudiantes. La pandemia, que ya lleva un año, ha desnudado esta carencia educativa en CABA que Larreta se empeña en ignorar, siendo el presupuesto 2021 de educación el más  bajo de los últimos diez años.

Durante todo el año 2020 nada se hizo para que la infraestructura permitiese las clases presenciales en mejores condiciones; hoy la enorme mayoría de las aulas no tienen la ventilación necesaria para dar clases presenciales durante esta pandemia, las ventanas, por ejemplo, son en su mayoría de un solo paño, es decir que no abren en todo su tamaño, ni siquiera le han sacado los vidrios para que ventilen con mayor superficie y, peor aún, la incontable cantidad de aulas sin ventana alguna que no podrán ser habilitadas y que podrían servir si le hubiesen colocado extractores eólicos de aire de uso habitual en industrias. Tampoco los baños cuentan con ventilaciones ni mínimamente apropiadas para esta realidad de pandemia.

Cabe recordar que las clases presenciales no se eliminan; serán mixtas,  hay estudiantes que sufren patologías de riesgo o conviven con adultos mayores y están dispensados de asistir a clase presenciales, pero nada se hizo por dotar a las escuelas de la conectividad necesaria para que la misma clase que se imparte en el aula se ha transmitida por internet a quienes no se encuentren en el aula. Nada se hizo tampoco, por proveer de computadoras a docentes  que darán clases virtuales ni a alumnos que no puedan comprarlas.

El mismo gobierno porteño que obliga a trabajadores del teatro independiente a realizarse controles cada quince días para prevenir contagios, cuando suben al escenario una vez por semana, nada hace respecto al control sanitario de docentes que están frente a nuestros hijos varias horas semanales. Está claro que el Gobierno de Larreta no tiene «Plan B» si los docentes comienzan a enfermarse y deben abandonar las aulas.

Las Asociaciones Cooperadoras sostenidas por el aporte de padres y madres cargan con el mayor peso de los gastos que implica una escuela pública desde hace décadas, ya que los magros presupuestos para educación en escuelas públicas cubren salarios y son insuficientes hasta para lo mínimo de lo que resta, es seguro que por la situación económica general del país los aportes a las cooperadoras sean menos aún, pero Larreta sobre estas instituciones de padres carga más gastos que la misma pandemia provoca.

Larreta tendrá la foto que quiere para su campaña electoral de las escuelas abiertas, pero será  sin haber hecho los deberes pero, como en toda ocasión que le resulta adversa, la culpa será de los otros, en este caso seguramente de los docentes que no habrán sabido cumplir el protocolo.



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