LAS MAFIAS EN EL ARTE | El mercado negro y el narcotráfico están detrás

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Interpol y la Policía Federal siguen el rastro de al menos 4.800 obras de arte robadas en la Argentina. El mercado negro del arte y el narcotráfico protagonistas de este delito.

 

En 15 años se recuperaron 12.277 obras robadas en Argentina, aunque solo hay denunciadas 4.800. Muchos robos no se denuncian porque esconden mercado negro y lavado de dinero. El problema del robo de piezas de arte es de complejidad internacional y, según cifras de la Unesco, el tráfico ilícito de bienes culturales representa cada año alrededor 6.300 millones de dólares en todo el mundo.

En general cuando se roban obras de arte valiosas son para pedir un rescate por ellas a los coleccionistas damnificados o bien, a las compañías aseguradoras, pero no siempre es así, algunos casos de robos millonarios han ocurrido inclusive a museos con grandes sistemas de seguridad que fueron burlados; en estos casos suele estar el narcotráfico detrás.

El 2 de octubre  último, dos hombres robaron un conjunto de pinturas de la galería Nodo 940, ubicada en en pleno Centro de la ciudad de Córdoba, valuadas en 100.000 pesos, seguramente estas obras serán «caramelos envenenados» para coleccionistas ambiciosos y poco precavidos.Pero no solamente roban arte en las galerías que las exponen, el blanco más fácil para atacar son los mismos talleres de los artistas. Claro que las obras más valiosas se roban en los museos.

Un caso emblemático en nuestro país, ha sido el robo ocurrido el 2 de noviembre de 1983 en el Museo de Arte Decorativo de Rosario, del que se llevaron la obra “La asunción de Santa Catalina”, del pintor español Bartolomé Esteban Murillo, valuada en alrededor 1,5 millón de dólares y otras cuatro piezas por un valor total cercano a los 13 millones de dólares,  entre las que se encontraba el “Retrato de doña María Teresa Ruiz de Apodaca y Sesma”, de Francisco Goya. Esta última fue recuperada en 1995 y estaba en poder de una banda de exmilitares e integrantes de grupos parapoliciales que actuaron como tales durante la última dictadura argentina y trabajaron después para narcotraficantes. La pintura de Murillo fue recuperada después de 35 años de investigación, se la encontró en Uruguay,  en poder de otra banda de narcotraficantes.

La proliferación internacional del robo, tráfico y falsificación de obras de arte, como de elementos fósiles u objetos de valor histórico, sólo es posible porque detrás hay un complejo mercado negro; una larga cadena de delitos cuyo último eslabón, en la mayor parte de los casos, es el lavado de dólares del narcotráfico. El trabajo sucio lo hacen delincuentes comunes, pero quienes manejan el mercado negro son de guante blanco,  estos encuentran en la compra y venta de arte la mejor forma de lavar dinero derivado de la droga.

Las obras de arte les permiten utilizar los dólares que  son ilegales y moverlos con facilidad; es más fácil mover una pintura de un millón, que un millón en efectivo. Los narcos crean vínculos con el negocio legal del arte y elevan artificialmente el precio de las obras, pero el delito tiene otras varias ramificaciones, por ejemplo; encuentran artistas tan talentosos como necesitados o vulnerables y los captan, con dinero o con drogas, los alojan en mansiones y los usan para realizar falsificaciones que luego ofrecen en negro a coleccionistas inexpertos, pero ambiciosos.

La mafia está perfectamente organizada y funciona de manera compleja a nivel internacional, difícilmente se muevan sólo en un mercado local. Generalmente prefieren para «sus colecciones» autores consagrados (Picasso, Botero, Dalí, etc), aunque especulan mucho, arriesgan poco, difícilmente invierten en arte contemporáneo. El famoso narco Pablo Escobar firmó en su primer testamento, en el que dejó bienes a sus padres y familiares,  una lista de obras de arte que incluía nombres como Dalí, Botero, Picasso, Miró, Rodin, van Gogh, y Obregón, entre otros. Se estimó que eran cerca de 3.500 las obras de arte que poseía Escobar y si bien algunas pocas piezas de esta enorme colección han sido subastadas,  la mayoría de ellas siguen ocultas y se desconoce su paradero, aunque se sospecha que están en algún lugar de nuestro país, ya que su familia se refugió después del desmantelamiento del cártel en Argentina.

Ningún país en el mundo es inmune a las acciones del narcotráfico, al mercado negro del arte, a la trata de personas, al contrabando y otros delitos que tiene en común el lavado de dinero; es allí donde debe atacarse esta compleja mafia internacional. Las detenciones, juicios, incluso muertes que se le puedan provocar a esta mafia, no la afecta; las personas son reemplazables fácilmente por el crimen organizado; el único modo de derrotarlos es confiscando sus bienes y, para eso, es imprescindible una lucha, en serio, contra el lavado de dinero. Es necesario revisar los sistemas financieros internacionales que dan lugar a niveles peligrosos de anonimidad y falta de transparencia en las transacciones financieras y habrá que imponer algún día un registro de los bienes culturales que se comercializan en el mercado, para marcar mayores controles también sobre el tránsito, la compra y la venta de objetos de arte.

En la página de Interpol-Argentina pueden verse centenares de obras de arte que son buscadas; sería saludable para cualquier coleccionista consultar en esta web antes de comprar cualquier obra.

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