Lilia Ferrer Morillo, una poeta militante de la memoria.

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Ya se encuentra disponible en librerías y en venta directa, «Imba. Voces Del Tiempo – Poemas desde Nuestramérica» de la poeta Lilia Ferrer Morillo.

Por Roberto Famá Hernández

«Imba. Voces Del Tiempo – Poemas desde Nuestramérica», de la poeta venezolana Lilia Ferrer Morillo, viene a coronar su escritura de fuerza social, hecha de sangre, llanto y memoria. Lilia Ferrer Morillo no está para decir “lo políticamente correcto” , sino para decir lo que no puede ser olvidado. Lilia Ferrer Morillo es una escritora que sale al rescate de aquellos seres silenciados, va por las invisibilidades que duelen, va por aquellos que siempre son ocultados por la centralidad de la historia. Lilia es una escritora militante de la memoria.

Antes de los poemas que conforman «Imba. Voces Del Tiempo – Poemas desde Nuestramérica»,, Lilia escribió relatos breves donde también el acento está en el tema de los afrodescendientes, de “la negritud esclavizada” Breves microhistorias de la serranía, del Estado Falcón, al noreste de Venezuela, de donde ella proviene y allí busca rescatar figuras, personajes de la historiografía local, que constituyen ese universo “inmediato” que sólo suele ser narrado – y a medias – por la efímera oralidad.

En esa misma sierra falconiana venezolana ocurrió la primera sublevación de los negros esclavizados, el primer grito de libertad, en 1795 que protagonizara José Leonardo Chirinos, y si de allí proviene esta escritora, como suya es  la piel negra, es también suya esa misma resistencia, esa heredad de lucha bicentenaria por las libertades plenas para los hombres y mujeres de piel negra.

En esas sierras de palenques y quilombos aún subsiste el Tinglado de Güide, cerca de la Ciudad de Coro, donde eran desembarcados, torturados y sometidos los negros y las negras esclavizadas, que hubieron sobrevivido al largo y doloroso viaje, que dejaba atrás su libertad.

El Tinglado está aún en pie, pero enmudecido, silenciado; de eso no se habla. El Tinglado de Güide es para Lilia la huella clara que deja la memoria del olvido, porque sí, claro que hay una memoria del olvido, e incluso, a la gente negra se le ha instalado otra memoria que no es la propia y la oralidad se ha perdido, porque entre las abuelas, de las abuelas, hubo alguna vez un tiempo donde la memoria se quedó en silencio. ¿Qué ha pasado con nuestra oralidad, que no ha podido remontar los tiempos? Se pregunta Lilia Ferrer Morillo.

Café mediante, Lilia Ferrer Morillo nos cuenta cómo es remontar el silencio, irrumpirlo, volverlo memoria fértil.

–      Este libro “Imba, Voces del Tiempo” busca irrumpir el silencio, son nuestras voces. Un libro que yo no llamo poemario para que cada cual lo etiquete como mejor le parezca y que abro con “Mosi”, así se llama el poema primero, “Mosi” que se traduce “Primero” en Kikongo, que es una de las 2.000 lenguas bantúes, muchas de ellas perdidas. “Mosi” lo dedico a Orlando Figuera, un joven de 21 años, que a principios de mayo de 2017 lo queman vivo, pero que no muere de inmediato, que estuvo cerca de 15 días agonizando y pudo hablar, pudo contar, pero ¿cuánto, en realidad,  podía contar este chico sobre lo que realmente le había pasado?

(Orlando Figuera fue insultado, golpeado, apuñalado, rociado con nafta y luego prendido fuego estando vivo, por un grupo de manifestantes antichavistas, sólo por ser negro, pobre y vestir una prenda apenas roja descolorida. Figuera nunca les dijo nada, no los provocó, ni pudo siquiera defenderse).

 

–      La mamá de Figueras, una mujer pobre, ante las cámaras de televisión, con lo poco que logra hablar, alcanza a decir que su hijo le contó que le gritaban: “mata a ese negro, mátalo, es un chavista” La pobreza se le veía por fuera, todo el cuerpo habla, dice quién eres, de dónde vienes y lo mataron sólo por eso, porque no correspondía al fenotipo propio de la derecha venezolana.

Piel negra que se desnuda / que corre angustiosa / desnudos sus surcos / desnudos sus sueños / y el aire se impregna de un cuerpo prendido / iluminadas sus alas de Fénix herido.

(“Mosi” – Fragmento)

En tu libro también evocas el asesinato de Gisella Rubilar Figueroa, que no era negra ni pobre y fue muerta de un disparo en la cabeza cuando intentaba despejar una barricada antichavista prácticamente en la puerta de su domicilio en la ciudad venezolana de Mérida.

–      Trataron de endilgarle el asesinato de de Gisella Rubilar al chavismo, luego sale la familia, los padres que son  universitarios y hacen declaraciones y cuando no pudieron sostenerlo más como un crimen del chavismo, hicieron silencio sobre el caso. Una muchacha que se declaraba mapuche, que era defensora de los derechos de la Nación Mapuche y es hija de exiliados de la última dictadura en Chile. Cuando comienzan las declaraciones de los padres, ya Gisella no le servía a “El Mercurio” ni tampoco a TN en Argentina, ni a la CNN,  entonces sobre Gisella se instaló el silencio. Gisella estaba tratando de dejar el paso libre a un hospital y dispararon sobre ella y quienes la acompañaban hiriendo a varios de sus compañeros.

No hay paralelismos / entre una bala y la otra / entre aquella que explotó / la bóveda craneana del hermano Allende / y ésta alojada / en el epicentro externo de / tu ojo derecho.

(Kumi Ye Zole – Fragmento)

Crímenes de odio que no sólo se da en el antichavismo de la derecha venezolana; aquí también sucede la violencia contra nuestros afrodescendientes y pueblos originarios.

–      Sí, justamente, en cuanto a la amplitud del concepto de la negritud, cierro el libro con el poema “Imba” – Imba es ese tributo a una lexía negra, nuestra, como marIMBA, casIMBA o tIMBA, nuestros, resignificando la negritud que aún habla por nuestra voces de africanía – En este poema “Imba” no hago distinción de pueblos originarios y la negritud, que es como la esperanza, los sueños del tiempo. A mí el concepto de etnia me parece odioso, mejor, para tributar a lo plurinacional, es decir que no son etnias las que se encuentran, sino que son Naciones.

IMBA

resignificada / re-semantizada / humanizada / originaria / en resistencia / la nuestra /antípoda de tu mal-querencia/ como marimba / “muchos” / todos nosotros / sin “guari” / que es decir sin odios, / sin sus dolores, / con otros fuegos / sin cuerpos negros balanceándose / en la brisa del sur.

(IMBA Sueños del Tiempo)

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