Perú se levanta contra la designación de Merino | Fuerte represión a las protestas populares.

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Decenas de miles de personas marcharon en Lima y otros puntos de Perú en un contundente rechazo a la designación de Merino como presidente.

(Fuentes: Telam – AS – La República) El hasta ayer titular del Congreso unicameral de Perú, Manuel Merino, asumió hoy la presidencia de la república tras la destitución del mandatario Martín Vizcarra en medio de protestas callejeras, críticas de buena parte del arco político y la reacción negativa de los mercados financieros.

Antes de asumir Merino se reunió con las fuerzas armadas buscando el respaldo militar sabiendo que no tiene apoyo popular alguno.

Merino se convirtió en el tercer presidente de Perú en lo que va del actual período quinquenal de gobierno, iniciado en 2016, reflejo de la fragilidad institucional que sufre el país, y ratificó que “se respetará el proceso electoral en marcha”, con comicios generales convocados para el 11 de abril próximo.

La represión atacó también a reporteros gráficos de diversos medios

Las protestas se corresponden con las críticas de numerosos políticos, entre ellos los precandidatos presidenciales Verónika Mendoza, del Frente Amplio izquierdista, y Julio Guzmán, del Partido Morado centrista, e incluso de medios de comunicación -como el diario La República- y periodistas, como la popular Rosa María Palacios, que calificaron la destitución de Vizcarra como “golpe de estado”.

También los mercados financieros reaccionaron negativamente a la remoción de Vizcarra y la asunción de Merino: el nuevo sol -la moneda local- se depreció 1,3% en relación con el dólar y cayó a su mínimo en cinco meses, mientras el Banco Central de Reserva vendió cerca de 220 millones de dólares para estabilizar el tipo de cambio.

Además, la cotización de las acciones en la Bolsa de Lima perdió en promedio 5,78% y la de los bonos soberanos en dólares se desplomó, como consecuencia de una fuerte tendencia vendedora ante la incertidumbre política, según las agencias AFP y Bloomberg.

En tanto, Vizcarra, que anoche dijo que dejaba el gobierno “con la frente en alto” y “con la conciencia tranquila y el deber cumplido”, puso hoy en duda que Merino tenga “legalidad y legitimidad” suficientes para estar al frente del Ejecutivo.

El emblemático diario peruano La República, calificó la destitución de Vizcarra como «Golpe de Estado» con este duro editorial

Golpe de Estado

Manuel Merino será un presidente indigno que se aúpa al poder con métodos reprobables.

El golpe no deja de ser golpe. El allanamiento de Martín Vizcarra a la decisión del Congreso no anula el grave acto perpetrado y el hecho de que un grupo conspirador se ha apropiado del Gobierno poniendo fin a 20 años de democracia, quebrando la Constitución y colocando al país nuevamente en un tránsito aciago gobernado por la codicia y la corrupción.

La disposición de la Constitución es precisa respecto a la prohibición de acusar al presidente durante su mandato salvo las razones expresadas con detalle en el artículo 117. Esa prohibición ha sido violada groseramente para lo cual se ha forzado inconstitucionalmente la figura de la vacancia y la incapacidad moral utilizando declaraciones de aspirantes a colaboradores oficiales, fotos maquilladas y otros documentos que forman parte de un proceso de investigación sobre las actividades del presidente de la República Martín Vizcarra.

El papel desempeñado en esta alevosa operación por el presidente del Congreso, lo cubre de vergüenza a él y a su partido. Manuel Merino será un presidente indigno que se aúpa al poder con métodos reprobables.

La opinión pública fue desde el primer momento contraria a este paso; con claro sentido de la democracia se pronunció contra la vacancia y contra la impunidad, señalando que Vizcarra debe ser investigado, pero debe culminar su mandato por las razones legales expuestas y por la necesidad de garantizar la continuidad de la gestión del Estado en medio de la pandemia, la crisis económica y el proceso electoral en curso. El golpe de Estado también desafía a la ciudadanía.

Los golpistas son, precisamente, conocidos acusados de corrupción; varios son investigados por su participación en redes criminales o pesan sobre ellos cargos específicos y no solo conjeturas. Tras el golpe también se encuentran partidos cuyos líderes son requeridos por la justicia o purgan condena por graves delitos. No hay duda el golpe persigue la impunidad para ellos, más grave todavía si se ha eliminado de facto el equilibrio de poderes, una garantía básica del régimen representativo.

Los peruanos debemos responder al desafío lanzado por estas fuerzas oscuras y envilecidas. Debemos resistir la dictadura de la corrupción. Las elecciones repondrán el camino de la constitucionalidad.

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