Puertos Francos del Arte | El lavado de dinero y las cuevas de Alí Babá

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El lavado de dinero distorsiona el mercado del arte y hace desaparecer obras que son patrimonio de la humanidad, en los llamados Puertos Francos del Arte.

¿Qué son los puertos francos, que acumulan más obras de arte que la mayoría de museos del mundo? Son espacios donde no rige ninguna ley ni presión fiscal y que acumulan una cantidad de obras de más valor y número, que los mejores museos del mundo. Desde luego que son absolutamente herméticos y esas obras están así sustraídas de la cultura universal, porque entendamos, lo que los ciudadanos del mundo conocemos de los grandes artistas universales, es porque sus obras están presentes en los muesos del mundo, pero en los puertos francos del arte hay incontables obras que no ven la luz y son así negadas a la humanidad toda.

Si algo – poco, muy poco – se conoce fehacientemente sobre estas verdaderas cuevas de AlÍ Babá, es porque algunas se han sobredimensionado tanto que ya no pueden disimular su existencia. Tal es el caso, del que es considerado el Puerto Franco del Arte más grande del planeta ubicado en el barrio de La Praille de Ginebra (Suiza) y que aseguran tiene más de 130 años de vida. Estiman que guarda alrededor de 1,2 millones de obras de arte; entendamos, el Mueso de Louvre, uno de los más importantes del mundo, no llega a 500.000 obras.

Cualquier narcotraficante o evasor fiscal, puede guardar en estas cuevas de Alí Babá obras valiosísmas. Según expertos estudiosos de la obra de Picasso, el gran artista malagueño creó más de 30.000 obras, pero miles de ellas se desconoce su destino actual, tal el caso que ocurrió con el «Muchacho con pipa» de Picasso, que fue vendido en 2014 y no se sabe dónde está. Además, en las subastas no hay obligación de revelar el nombre del comprador, de modo que se dan todos los ingredientes para que el arte más valioso acabe secuestrado y perdido para la cultura universal.

Otro caso paradigmático es el «Salvator Mundi» de Leonardo da Vinci, la pintura más cara de la historia, fue vendida en 2017 en una subasta de Christie´s. Y desapareció durante dos años, hasta que fue visto por un experto en el yate de un magnate árabe. Lo más probable es que hasta llegar al magnate árabe, la obra de Leonardo estuviese escondida del fisco y de la humanidad en algún puerto franco.

Para los narcotraficantes una obra de arte valiosa puede cambiar de manos sin moverse de donde está, la tienen muy fácil, es más sencillo que mover millones de dólares en dinero físico, esto también provoca una distorsión “inflacionaria” en obras de arte, cuando estos especuladores provocan burbujas que elevan artificialmente las cotizaciones.

No es lo mismo comprar un lujoso auto o una mansión que una obra de arte, porque las obras de arte son parte del patrimonio intangible de la humanidad. Desde luego que las obras de arte representan un valor económico, quizás hasta político, histórico en algunos casos y religioso en otros,  pero son, ante todo, de un enorme valor cultural y el mundo entero tiene la obligación de proteger su valor cultural y hoy no lo hace plenamente.  No digo que no puedan venderse y comprarse como cualquier otro bien, pero lo que no se puede es hacerlas desaparecer de la faz de la tierra para no pagar impuestos, debe saberse dónde está cada obra, con un registro de ellas que diga quién es responsable de su cuidado y preservación.  Las compras de obras de arte deben dejar de ser anónimas, todas deben tributar impuestos y no pueden quedar al margen de cualquier investigación judicial.

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