TEATRO: «Tomar la Fábrica» El arte de ficcionar la propia realidad.

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«Tomar la fábrica» una muy buena propuesta  basada en la ficcionalización de anécdotas verídicas tomadas de los propios artistas. Una pieza con mucho de la comedia italiana y referencias a películas inolvidables como “Ojos negros”, “Los compañeros”, «El trompetista» («Young man with a horn»), entre otras.

Por Roberto Famá Hernández

Con dos excelentes actuaciones, las de Joselo Bella y Ricardo Díaz Mourelle, «Tomar la Fábrica» nos emociona, divierte y a la vez nos interpela, porque tomar la fábrica se vuelve  metáfora de tomar las riendas de nuestras propias vidas para reivindicar el trabajo y celebrar las pequeñas felicidades.

Las historias, que se suceden están  perfectamente hilvanadas con inteligencia e ironía. Parece que, por momentos, corren el riesgo de caer en la circularidad, en la repetición estéril de una misma situación,  pero no es así; «Tomar la Fábrica» sale airosa de tal peligro, porque el ritmo adecuado, la puesta austera sin falsos artificios y las notables actuaciones sostienen la trama de principio a fin.

Un verdadero acierto es el de Pedro Sedlinsky que, desde la dirección,  le ha dado a la obra el tiempo justo y el color adecuado, a una paleta de emociones profundamente enraizada en nuestra idiosincrasia popular.

Tuvimos la suerte de compartir la función junto a la actriz Julieta Díaz y esto nos comentó sobre la propuesta:

Es una obra entrañable, que nos cuenta la historia de estos dos actores, que son Josello Bella y Ricardo Díaz Mourelle, que es mi viejo, que escribieron la obra junto a Pedro Sedlinsky. Han volcado sus propias historias de actores, de lucha, de laburar buscando laburo, que cuentan de donde vienen, sus raíces, su ideología, toda esa lucha por sus utopías, por un mundo mejor y con estas historias propias, como actores, como padres, como hijos, como personas, nos muestran el transcurrir de sus búsquedas como artistas; ellos construyeron una obra realmente preciosa.

Con Pedro Sedlinsky también conversamos sobre la realización de este nuevo logro en su carrera y aquí lo que nos dijo:

Esto nace cuando Joselo Bella estaba muy enganchado con «Ojos Negros» aquella película de Nikita Mikhalkov protagonizada por Marcello Mastroianni, basada en cuentos de Chéjov, y por eso un día vino a verme con  Ricardo Díaz Mourelle y acordamos hacer algo con la historia de ambos y con las películas que los toca especialmente que, además de «Ojos Negros» eran «La vida de un trompetista – (Young Man with a Horn)» con Kirk Douglas, también «Compañeros» pero fundamentalmente las historias de vida de ellos y empezamos a desarrollar todo este trabajo para armar algo muy fuerte con los recuerdos y lo complicado era armar con la realidad esta obra.

Es muy difícil para una obra salir con humor de un momento emotivo y luego volver a meterse en otro momento de emoción, para volver a salir y luego volver nuevamente a entrar en la emoción; el público se resiste a eso, pero vos lograste todos estos pasajes de humor y emoción, ¿cómo encontraste ese equilibrio y esos puentes para lograrlo?

Sí, el tema a superar era ése desafío justamente, encontrar la armonía, porque teníamos muchas historias, muchos momentos y el tema era buscar ese equilibrio y fue mucho el trabajo para  lograrlo.

¿Qué tiempo les llevó?

Cinco años, nada menos. Porque fue necesario desarrollar todas las historias, después elegir y coordinar, porque teníamos mucho más material, había cosas con mucho más humor y otras mucho más densas, ahí se dio la articulación, ese balance de emociones que vos mencionabas.

Recomiendo fervientemente nos perderse la oportunidad de disfrutar una obra diferente, con dos actores excepcionales, puestos al difícil arte de ficcionar la realidad que les es propia. Los domingos a las 19 hs en el Centro Cultural de la Cooperación, Av, Corrientes 1543 CABA

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