Larreta no quiere molestar a los bancos, de modo que el gravamen del 1,2% sobre cualquier débito en las tarjetas de crédito, deberá pagarla el titular de la tarjeta.

El total de los consumos, realizados tanto en pesos como en dólares. Incluye a todas las tarjetas de crédito y se aplicará a partir del 1° de enero de todos los consumos. Si el titular de la tarjeta no reside en CABA pero el domicilio del plástico sí es de CABA debe abonar el impuestazo de Larreta, por el que estiman que se recaudará cerca de 20 mil millones de pesos.

Julián Moreno, vicepresidente de APYME sijo que «En un país donde el consumo representa las dos terceras partes del producto, la Ciudad se da el lujo de gravar con un impuesto al motor de la recuperación pospandemia»

Muchos de los porteños que votaron a Larreta pagaran el impuestazo, pero el Jefe del Gobierno cree que tiene carta libre para boicotear el consumo interno sin pagar costo político. Esto es posible por el blindaje mediático que se encargará de instalar su victimización, por la reducción de la coparticipación, que en exceso le otorgó Macri apenas asumió la presidencia, para solventar el traspaso de una parte de la Policía Federal y que ahora Alberto Fernández le reiteró.

Cabe aclarar que esa reducción de la coparticipación no supera los 30 mil millones de pesos al año y, por este impuesto, recaudará 20 mil millones y por el impuesto a las Leliq también creado bajo la misa excusa, recaudará otros 40 mil millones, duplicando sólo con estos dos impuestos lo que le dejó de percibir de coparticipación.

Además, bajo la misma excusa de la rebaja en la coparticipación Larreta realizó un ajuste salvaje en salud, educación y cultura, pero gracias al reparto de pauta publicitaria, los medios le darán el traje de amianto político, para que la culpa de todos los males sea de Alberto Fernández

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